miércoles, 5 de febrero de 2014

La gran estafa americana: ¡vaya pareja de timadores!




Los timadores natos son Irving Rosenfield (Christian Bale) y su amante, Sidney Prosser (Amy Adams). El "aprendiz" de timador, el agente del FBI Richie DiMaso (Bradely Cooper). Los timados, el alcalde de New Jersey y algunos congresistas americanos.

La historia, de una forma muy esquemática, es la de dos timadores que son descubiertos por un agente del FBI y obligados a colaborar para pillar al alcalde de New Jersey cometiendo un delito de corrupción y urbanístico y haciendo cometer un delito a algunos congresistas con los que tiene relación.

Algo de lo que cuenta fue un caso real sonado al final de los 70.

Esta película ha sido la gran triunfadora de los Globos de Oro y tiene 10 nominaciones en los Oscar.

Hay que reconocer que el argumento tiene su miga y casi al final hay una buena sorpresa y quien lleva las riendas del asunto y cree tener todo controlado, el agente del FBI, no alcanza la gloria que buscaba, porque en el fondo no es un timador experimentado y se asocia con unos truhanes, la pareja, que sí lo son.
Y lo son por el motivo que que Irving repite varias veces, por la necesidad. La necesidad y el deseo de sobrevivir te hacen agudizar el ingenio y te hacen estafar y mentir para salvar tu cabeza.

Lo que yo me planteo es si el bombo que ha tenido este trabajo cinematográfico está tan justificado.

A diferencia de El lobo de Wal Street, donde DiCaprio lleva el gran peso de la interpretación y realmente sale airoso, en La gran estafa americana, ese peso está más repartido entre la pareja de amantes citada, el agente del FBI y la mujer de Irving, Rosalyn (Jennifer Lawrence). A destacar también el papel del alcalde Carmine Polito (Jeremy Renner).

En La gran estafa americana, todo es apariencia. Se nota desde la primera escena en la que Christian Bale se pone su pelo postizo. Es un aviso de lo que va a ser el tema. Tratar de ser lo que no sé es para llenarse los bolsillos o para evitar la cárcel en el caso de que las cosas vayan mal.

Pero aunque las interpretaciones de Bale y Adams son buenas, creo que ninguno de ellos se convierte en un personaje de ficción inolvidable. Y lo mismo, en general, opino de esta película. Me parece entretenida, astuta, inteligente, pero no inolvidable, ni emotiva ni entrañable. Así que realmente y aunque se lleve bastantes Oscars, no la recordaré nunca como una película que me haya marcado y que quiera volver a ver varias veces.

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