domingo, 2 de febrero de 2014

El lobo de Wall Street, o, DiCaprio llenando la pantalla



Para mi "El lobo de Wal Street", de Martin Scorsese, es ante todo Leonardo DiCaprio. La presencia del actor llena la película de forma absoluta. El personaje que interpreta se da a una sobreactuación y DiCaprio la lleva a cabo de una forma bastante notable.

Interpretando una historia real, la del corredor de bolsa Jordan Belfort, DiCaprio consigue una actuación que se puede calificar casi de espectacular. Porque además la película es bastante espectacular, excesiva, ambiciosa como el mismo protagonista.

El caso es que después de ver "El lobo de Wal Street" te quedas con una sensación amarga. En estos tiempos en los que todos sufrimos la crisis y nuestra economía, en general, no es muy buena, resulta insultante que un tipo de apenas veinte años sea capaz de llenarse los bolsillos de esa forma tan ilegal y se arree la gran vida sin hacer nada más que estafar a sus clientes. Su final se ve venir y aunque Belfort llega a resultarnos casi humano, más que nada por lo fácil que cae en todos los vicios posibles, creo que sentimos un alivio cuando la policía lo investiga y lo termina castigando a 3 años de cárcel. Poco, la verdad, si se tienen en cuenta todas sus fechorías.

La historia es la del sueño americano con bonita y maravillosa ascensión al poder y al dinero con todo lo que conlleva: mujeres, más mujeres, drogas, más drogas, alcohol, viajes, yates, helicópteros y una pléyade de seguidores. Y luego la caída que se presiente desde el mismo momento de la subida a la cima.

Aunque centrada en el final de los 80, es totalmente válida para los tiempos actuales. Y será siempre válida desde el momento que pensamos que 300 personas acumulan casi la misma riqueza que el resto de mortales. Siempre habrá ricos y pobres. Y siempre habrá ricos que incumplen la ley y otros que no tanto.

"El lobo de Wal Street" es a veces como una comedia loca y disparatada, pero enseguida se torna a drama. Encontraremos multitud de tacos. El "mámale la polla" es casi una constante. Y hay escenas incluso en que se ven esas "mamadas de polla" en un ascensor de la gran empresa de Belfort.

Pero hay también escenas dramáticas, como áquella en la que Belfort tiene que arrastrarse literalmente por unas escaleras hasta llegar a su lujoso coche, o áquella en que el super yate del mágnate casi se hunde.

Tengo que decir que DiCaprio me convence en esta película. Lo noto más maduro cada vez y creo que mejor actor y además se ha atrevido con un personaje que al final nos cae mal, cual capullo yupie descarado y chulo. A veces habla como un predicador a una masa cegada por los millones de dólares que le seguirá hasta donde haga falta. Y él, micro en mano, con unas palabras y una filosofía baratas, los llevará hasta donde se le antoje.

Por cierto, el parecido entre el Belfort real y DiCaprio no es mucho, a mi modo de ver. Pero eso no importa. El actor hace creíble su papel.
 
Me ha gustado mucho la crítica de "El lobo de Wall Street" en el blog Zona Negativa. Os la recomiendo

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